Si montaste tu negocio para tener más libertad y has acabado pendiente de Instagram todos los días, tenemos margen de mejora.
Yo prefiero que montemos algo bastante más cómodo: que te encuentre gente que ya está buscando lo que haces, que tu perfil deje claro por qué vales cada euro y que tu contenido les enseñe el camino directo a la compra.
La gracia de tener un negocio propio es tener autonomía y decidir tus horarios ¿no?.
Mi meta es que puedas estar con un cliente, irte a un evento, cogerte un martes libre o cerrar el portátil a las dos de la tarde sin sentir que por no subir un reel hoy, has cerrado el grifo de los clientes.
Para eso, aunque tú estés a otra cosa, tu marca tiene que seguir trabajando: apareciendo en búsquedas, con una estrategia de contenido y ventas que explique bien qué vendes, llevando gente a tu web y recogiendo contactos interesados.
Eso sí me parece libertad empresarial. No tener que fichar en reels siempre para que entren clientes.
Puede que en tus contenidos te digan lo maja que eres y te dejen aplausos, fueguitos y corazones. Maravilloso para el autoestima.
El problema es que del «qué maja eres» al «quiero que trabajemos juntas» no se llega únicamente subiendo tres reels más a la semana.
Hace falta una estrategia de venta en redes sociales que lleve a esa gente de mirarte el perfil a sacar la tarjeta.
Porque no todas necesitáis lo mismo ni estáis en el mismo momento.
Igual necesitas que alguien mire lo que tienes y te diga: “deja de hacer esto y empieza por aquí.”
O a lo mejor necesitas que revisemos todo el engranaje para entender por qué te pegas la paliza y vendes menos de lo que te gustaría.
Sea como sea, no te voy a colar el servicio más caro para hacer bulto. Miramos tu caso y elegimos solo lo que te resuelva el atasco ahora mismo.
“Sé que algo falla, pero no sé por dónde empezar.”
Tienes demasiadas pestañas abiertas en el navegador y en la cabeza.
Nos sentamos una hora, miro tu perfil y te digo con datos exactos dónde se te está enfriando la venta para que dejes de dar palos de ciego.
“Sé dónde me bloqueo. Necesito que lo miremos juntas.”
Vienes con un problema concreto (tu oferta, los mensajes de venta o un lanzamiento)y lo resolvemos juntas.
Sales con la decisión tomada y un plan claro para dejar de darle vueltas antes de dormir.
“Quiero una radiografía completa de todo mi sistema»
Cuando llevas demasiado tiempo dentro de tu propia marca pasa una cosa maravillosa: dejas de ver lo evidente.
Yo entro con ojos nuevos, analizo mensaje, contenidos y llamadas a la acción, y te digo qué tirar y qué potenciar.
“Quiero ponerme en serio con esto. Pero…¿sola?, qué pereza.”
Durante varias semanas ordenamos tu marca, tu mensaje y tu sistema de ventas rodeada de otras mujeres que están exactamente en tu misma película: queriendo un negocio que facture de verdad sin comerse su tiempo libre.
“Moni, métete hasta la cocina.”
Aquí vamos con todo.
Tú, yo y tu negocio. Sin adaptar el ritmo a nadie más, sin fórmulas genéricas y con el único objetivo de construir un sistema que venda de forma continua y se adapte a tu vida real.
Seis piezas y todas conectadas.
¡Qué fantasía!
Tranquila, no hay que desmontar tu negocio de golpe. Se empieza siempre por la fuga que más dinero te está costando.
Primero quiero saber qué tenemos entre manos.
Qué vendes, a quién, qué está funcionando, qué te hace perder tiempo y qué llevas semanas manteniendo por pura costumbre.
Antes de tocar nada, vamos a mirar qué leches está pasando en tu negocio.
¿Y «usté» quién es?
Tu conoces tu negocio a la perfección, pero quien llega a tu perfil no. No le hagamos hacer un trabajo de investigación para enterarse.
Quiero que mire tu perfil y, de un vistazo, sepa qué haces, qué puede comprarte y por qué le puede interesar.
Publicar por publicar se lo dejamos a quien le sobren las tardes.
Tu contenido tiene que tener un motivo para existir: atraer, hacerte reconocible, abrir conversaciones o preparar ventas.
Cada pieza con su trabajito. Que decorar Instagram no llena la cuenta bancaria.
Del “me gusta esta tía” al “¿cómo trabajo con ella?”.
Ahí entra el embudo de ventas: Qué pasa después del post, del mensaje directo o del clic en el enlace.
Porque si alguien muestra interés y luego tiene que adivinar cómo contratarte, mal vamos. Dejamos el recorrido tan fácil y evidente que dar el paso sea lo natural.
Hay cosas que puedes dejar de hacer a mano. ¡Aleluya!.
Respuestas automáticas a mensajes, avisos, emails de seguimiento…
Todo lo repetitivo que podamos automatizar sin que suene a robot frío, se lo dejamos a la tecnología. Así puedes cerrar el móvil un viernes sin que se caiga el chiringuito.
Los likes son majos y a todas nos gustan, pero tienen sus limitaciones.
Yo quiero saber qué acciones te están trayendo dinero y cuéles solo te están quitando horas de vida. Porque tiempo para regalar tampoco nos sobra.
Si algo funciona, repetimos. Si no, le damos una vuelta o «chao pescao».
Soy Mónica, y quiero que me obligues a presumir de tu negocio.
Me gusta meterme en negocios ajenos. Con permiso, claro.
Me dedico a entrar dentro de marcas, redes y negocios hasta descubrir por qué una mujer buenísima en lo suyo lleva meses publicando, probando cosas y diciéndose a sí misma: “pero vamos a veeer, ¿aquí cuándo se vende?”
Vengo del SEO, así que tengo una costumbre un poco pesada: necesito saber qué hace la gente, qué busca, dónde se queda, por dónde se larga y por qué leches una cosa funciona y otra no.
Pero hay una parte de mi trabajo que me gusta todavía más: ver que a una mujer le empieza a funcionar lo que llevaba meses intentando sacar adelante.
Y sí, también hay egoísmo por mi parte.
Quiero que dentro de unos meses pueda sacar tu caso, enseñarlo y decir con bastante orgullo: “Mira esta mujer. Mira lo que hemos montado.”
Tú ganas un negocio que te da dinero y tranquilidad, y yo una clienta de la que fardar. Vamos, ¡negocio redondo!.
Lo que os preguntáis antes de escribirme
Normal, porque bastante tienes ya con saber que algo no termina de funcionar como para venir además con el diagnóstico hecho, el tratamiento elegido y la bata puesta.
Tú cuéntame qué te está pasando de verdad: si te pegas la paliza publicando y no vendes, si tienes la cabeza llena de ideas que no arrancan o si directamente llevas semanas pensando “aquí pasa algo, pero no sé qué c*** es”.
Yo miro el panorama y te digo qué servicio te conviene.
A veces será un Diagnóstico Express, otras, una auditoría y otras nos sentaremos a trabajar más a fondo.
Y si veo que todavía no te compensa contratarme, también te lo voy a decir.
Que bastante feo está vender humo o encasquetarte cosas que no necesitas.
Nope.
Y menos mal: si estamos construyendo tu marca personal, lo peor que podemos hacer es que desaparezcas tú para que hable otra persona por ti.
Tu marca necesita tu forma de hablar, tus opiniones, tus historias, tus manías y ese toque que hace que alguien piense “esta chica me cae genial” antes de contratarte.
Yo puedo ayudarte a decidir qué contar, cómo hacerlo, qué contenido tiene sentido, cómo vender sin sentir que te has convertido en una teletienda y qué parte podemos dejar preparada para que no tengas que estar pendiente de todo.
Pero si quitamos de en medio justo a la persona que da nombre a la marca, mal negocio hemos hecho.
Así que no, no voy a publicar por ti, voy a enseñarte a que se note mucho más que son tus redes (y que te traigan clientes).
Para nada. No creo en el modelo de vivir encadenada al móvil.
Bastante trabajo da ya la rueda de contenidos como para que yo llegue con una sonrisa para pedirte cinco Reels a la semana, dos carruseles, stories todos los días y, si puede ser, un bailecito el domingo.
Antes de meter más leña a la caldera, prefiero revisar qué rendimiento le estás sacando a lo que ya subes.
Porque puede que no necesites más volumine sino que lo que ya publicas tenga un trabajo comercial concreto, guíe a la venta y deje de quedarse en “qué bonito”, “me encanta” y cuatro fueguitos.
Si podemos conseguir más clientas publicando mejor y menos, firmo ahora mismo.
Bienvenida al club.
Vender da cosilla cuando sientes que tienes que ponerte el traje de comercial pesado, sacar el datáfono y perseguir a la gente diciendo “venga, ¿quién se anima?”, apaga y vámonos.
No quiero que vender te haga sentir que estás molestando.
Cuando el trabajo previo está bien hecho (tu cliente entiende qué solucionas, cómo piensas y por qué vales cada euro), hablar de lo que cobras es el paso más natural del mundo.
Sin montar un mercadillo ambulante en stories: tú propones una solución y quien te necesita dice «oye, esto es justo lo que estaba buscando».
Probablemente lo esté.
Y también hay 48 cafeterías en tu ciudad y tú tienes una favorita.
No hace falta que inventes una profesión nueva ni que salgas en Instagram vestida de lentejuelas para llamar la atención.
Lo que es importante es que te entiendan a la primera, que tu mensaje tenga personalidad, y que tu cuenta no parece sacada del mismo molde que las otras veinte que acaba de ver.
Porque competencia vas a tener, pero cuando alguien te compare con el resto, tendrá motivos de sobra para acordarse de ti y elegirte.
Entonces sería un absurdo por mi parte diseñarte una estrategia que necesite que te salgan tres horas más al día de donde no las hay.
La idea es justo la contraria: quitarte marrones, no coleccionarlos.
Quiero ver qué estás haciendo por inercia, qué te hace perder el tiempo y y qué podemos automatizar para que tu negocio siga funcionando mientras tú estás comiendo con amigas o cerrando el portátil a las tres.
Porque montar tu propio negocio para acabar todo el día pegada al móvil, tampoco era el plan.
La estrategia tiene que traerte clientes, claro que sí, pero también tiene que dejarte vida para disfrutar de lo que ganas.
No. Y si alguien te lo garantiza sin haberse metido en las tripas de tu negocio, agarra el bolso y sal corriendo sin mirar atrás.
Lo que sí te garantizo es que vamos a encontrar por dónde se te escapan las ventas, afilar tu mensaje, poner orden en tu contenido y dejar un camino claro para que tus clientas ideales sepan cómo contratarte.
Pero hay una parte que no puedo hacer por ti ni con un embudo, ni con IA, ni invocando a San Instagram bendito: que tú acciones.
Yo voy a ir a por tus resultados como si la cuenta bancaria fuera la mía, pero necesito que tú también vengas con las mangas remangadas.
No, para la mayoría de mis clientes Instagram suele ser donde empieza la fiesta, pero el negocio se cierra después.
Instagram es el escaparate perfecto para que alguien te descubra, se enganche a lo que cuentas y empiece a pensar que igual tú eres la persona que necesita.
Pero luego empieza el «after».
Hay que ver qué pasa cuando alguien dice “¡Aaanda mira! Esto me interesa”. Ahí llega a la fiesta todo lo demás: tu web, otra red social, el DM, WhatsApp, el email, una página de venta o un flujo automático que siga atendiendo a ese cliente mientras tú estás tomándote un café tranquilamente.
Yo miro el circuito completo, trabajo la estrategia de ventas y los embudos, porque si todo lo que haces empieza y termina en Instagram, se te está escapando la mitad de la facturación por el camino.
Los precios están en la página de cada servicio.
No hace falta que me escribas un “hola, quería información” para que empecemos ese baile eterno de “cuéntame un poco sobre ti”, “te mando un dossier”, “agendamos una llamada” y, media vida después, te enteres de que el precio no te cuadra.
Prefiero que lo veas todo antes.
Así puedes pensar tranquilamente “sí, me compensa”, “ahora mismo ni de coña” o “voy a cotillear un poco más antes de decidir”.
Y si después de mirar todo te quedan dudas, quieres que veamos tu caso o simplemente necesitas saber si esto te serviría a tí, escríbeme y lo hablamos.
Con tres líneas me apaño: qué vendes, qué estás haciendo ahora mismo y qué es lo que sientes que no tira ni a tiros.
No hace falta que vengas con el problema perfectamente diagnosticado ni las ideas ordenadas. Dame contexto, dime qué te está dando guerra y yo me encargo de tirar del hilo.
Te contesto yo, no un bot haciéndose pasar por humano
15 minutos, gratis y sin que te vaya a vender nada por sorpresa. Me cuentas tu caso y sales sabiendo cuál es tu primer paso, acabemos trabajando juntas o no.
Usamos cookies para mejorar tu experiencia, analizar el uso de la web y recordar tus preferencias. Puedes aceptar, rechazar o cambiar tu consentimiento cuando quieras.